Cuántas vidas vivímos?, ¿cuántas veces morimos?. Dicen que todos perdemos 21 gramos en el momento exacto de la muerte, todos. ¿Cuánto cabe en 21 gramos?, ¿cuánto se pierde?, ¿cuándo perdemos 21 gramos?, ¿cuándo se va con ellos?, ¿cuándo se gana?, ¿cuándo… se gana?. 21 gramos el peso de 5 monedas de 5 centavos, el peso de un colibrí, de una chocolatina. ¿Cuánto pesan 21 gramos?
Lo siento Don Perfecto, pero si me esperas a mí tendrás que esperar mucho tiempo. ¿Sabes? Estoy harta de los hombres como tú. Creo que es estupendo que tengas un maravilloso empleo, que seas sensible frente a las necesidades de los demás, y que hagas footing tres veces por semana para rebajar tripa. Pero en cuanto aparezca alguna imbécil con tetas de silicona a quien le dobles la edad, no podrás mantener cerrada la bragueta. ¡Pues que te jodan! Ya lo sabes, Don Fantasma, gilipollas, pasado de rosca. No esperes eso conmigo.
Hagamos el amor en un globo. Hagámoslo en una fábrica de caramelo. No, hagámoslo en un tiovivo. O en el aquaparc encima del lomo de una orca.
Dicen que a lo largo de nuestra vida tenemos dos grandes amores; uno con el que te casas o vives para siempre, puede que el padre o la madre de tus hijos, esa persona con la que consigues la compenetración máxima para estar el resto de tu vida junto a ella… Y dicen que hay un segundo gran amor, una persona que perderéis siempre. Alguien con quien naciste conectado, tan conectado que las fuerzas de la química escapan a la razón y os impedirán, siempre, alcanzar un final feliz. Hasta que cierto día dejaréis de intentarlo. Os rendiréis y buscaréis a esa otra persona que acabaréis encontrando. Pero os aseguro que no pasaréis una sola noche sin necesitar otro beso suyo, o tan siquiera discutir una vez más… Todos sabéis de qué estoy hablando, porque mientras estabais leyendo esto, os ha venido su nombre a la cabeza. Os libraréis de él o de ella, dejaréis de sufrir, conseguiréis encontrar la paz (le sustituiréis por la calma), pero os aseguro que no pasará un día en que deseéis que estuviera aquí para perturbaros. Porque, a veces, se desprende más energía discutiendo con alguien a quien amas que haciendo el amor con alguien a quien aprecias
¡Soy un hombre inocente! He pasado 15 años en prisión por algo que no cometí. Vi morir a mi padre en una prisión británica por algo que no cometió, y este gobierno sigue diciendo que es culpable. Quiero decirles que hasta que mi padre sea probado inocente, hasta que las personas implicadas en este caso sean probadas inocentes, hasta que los culpables sean llevados hasta la justicia, ¡seguiré luchando!. ¡En nombre de mi padre y de la verdad!.
Nada hay en el mundo, ni hombre ni diablo ni cosa alguna, que sea para mí tan sospechoso como el amor, pues éste penetra en el alma más que cualquier otra cosa. Nada hay que ocupe y ate más al corazón que el amor. Por eso, cuando no dispone de armas para gobernarse, el alma se hunde, por el amor, en la más honda de las ruinas.
No necesito hablar de ella, ni mirar fotos, porque la verdad es que muchas veces la veo por la calle, voy paseando por la calle y la veo en la cara de otra persona, mas claramente que en esas fotos que siempre llevais encima, ya se que estais sufriendo pero os teneis el uno al otro, pero yo soy el que tiene que verla a ella y a las niñas en todo momento vaya donde vaya, hasta veo al perro…asi de jodido estoy, sabeis, pasa un pastor aleman y veo al caniche, coño!
¿Conoces la historia del beso de la ballena? Una ballena azul se había enamorado de la luna. Cada noche, mientras sus compañeras perseguían los bancos de placton, ella salía a la superficie y se pasaba toda la noche mirando la luna. Suspiraba porque se sentía triste. Cada noche la veía pero no podía hacer nada para acercarse a ella, y como solo era un puntito en el mar, la luna no la veía. Y la ballena lloraba y lloraba. Hasta que una noche reunió todas sus fuerzas, nadó hasta el fondo más oscuro del mar y después, enseguida, saltó hacia arriba, muy alto, más alto que nadie. Pero la luna estaba demasiado lejos, y cuando empezó a caer, al ver que nunca la tocaría, le lanzó un beso. Y estaba tan lleno de amor ese beso que, a la noche siguiente, justo donde cayó, había una réplica exacta de la luna.


